Cómo germinar

Una de las ventajas de los germinados es que podemos producirlos y conservarlos en casa.
Lo primero que hay que hacer es poner en remojo las semillas unas horas. Como media, con 6 horas bastará. Lo mejor es que sean semillas de cultivo biológico que no hayan sido tostadas o congeladas.
Después de este tiempo, se enjuagan y se ponen en un germinador. El  germinador debe colocarse en un lugar cálido y oscuro.
Si el germinador es manual, será necesario enjuagar los granos al menos dos o tres veces al día. Se puede poner el germinador debajo del grifo unos segundos. Esto lo tendremos que hacer unos 2 o 3 días hasta que empecemos a ver los brotes, si bien el tiempo de germinación depende de la variedad.
Si el germinador es automático, olvídate de lo anterior: el germinador se encargará de regar varias veces cada hora durante unos pocos segundos para asegurar que las semillas reciben todo el agua que necesitan. Sólo necesitas poner en el depósito la cantidad de agua suficiente.

Cuando los germinados tengan unos 2 cm de largo, se pondrá el germinado en un sitio luminoso, sin que le de el sol directamente para que las hojas vayan adquiriendo su color verde.

Una vez terminado el proceso de germinación. Los brotes se pueden guardar en la  nevera donde se conservarán sin problema durante más o menos una semana.

 

En la siguiente secuencia puedes ver el proceso de germinación.

Tan pronto como las semillas entran en contacto con el agua se activa el proceso de germinación. Las semillas aumentan su tamaño y ganan volumen.
Los nutrientes presentes en las semillas comienzan a actuar.
Pequeños germinados aparecen desde el 2º día. El tiempo de germinación varía en cada variedad.
Los germinados están listos cuando tienen 1-2 cm. Las semillas de vegetales tienen raíces largas y hojas verdes. En las judías, semillas y germinado son una misma unidad.

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